Llama en este orden
Un perro aparece gracias a las personas a las que alguien se lo lleva. Por eso se llama a los sitios adonde se llevan los perros encontrados — y en este orden.
- Comunica la pérdida en 48 horas. Es una obligación legal. A quién exactamente depende de tu comunidad autónoma: al registro de animales de compañía (normalmente a través de tu veterinario), al ayuntamiento, a la policía. Si no lo tienes claro, avisa a los tres. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, la ley pide avisar al registro, al ayuntamiento y presentar denuncia.
- El ayuntamiento. Por ley, la recogida de animales perdidos y abandonados es responsabilidad del municipio, y cada ayuntamiento debe tener un servicio de urgencia para recogerlos y darles atención veterinaria a cualquier hora del día. No es un favor, es una obligación — y es también la razón por la que el ayuntamiento sabe quién hace realmente la recogida.
- El centro de protección animal que da servicio a tu municipio, y enseguida también el de los municipios vecinos. Un perro llega en una noche más lejos de lo que imaginas, y los centros no se llaman entre sí.
- La policía local, y en los pueblos que no tienen, la Guardia Civil — sobre todo cuando el perro corre por la carretera, está herido o sospechas que alguien se lo ha llevado.
- Los veterinarios de la zona. Quien encuentra un perro lo lleva casi siempre al veterinario más cercano para que le lea el chip.
112 es para cuando hay vidas o seguridad en peligro — un perro en medio del tráfico, un perro atropellado, un accidente a punto de ocurrir. Para comunicar una pérdida, es el número equivocado.
Qué decir cuando te contesten
Todas las llamadas son iguales y duran un minuto. Tenlo preparado, porque a la tercera se te quebrará la voz.
- Cómo es. Tamaño, color, pelo, si lleva collar y de qué color. La raza, después — quien está al otro lado quizá no la conozca.
- El nombre del perro y si responde a él cuando lo llama alguien desconocido.
- Dónde y cuándo se perdió. El lugar y la hora exactos, no «por algún sitio cerca del monte».
- El número del chip. Léelo entero, las quince cifras.
- Tu número de teléfono y si pueden llamarte de noche. Pueden.
- Su carácter. Si se deja coger, si tiene miedo de los hombres, si se acerca a los niños. De eso depende cómo se le van a acercar.
- Pide que lo apunten. Puede que el perro encontrado no llegue hasta mañana, y que entonces esté de guardia otra persona.
Al final, haz dos preguntas: cuándo debes volver a llamar y si puedes mandar una foto por correo o por WhatsApp. Una foto en el móvil de quien está de guardia vale más que una descripción en un cuaderno.
Lo que puedes consultar por tu cuenta
Mucha gente no piensa en mirar por su cuenta, y es algo que conviene hacer desde el primer día.
- En España no hay un listado público nacional de perros recogidos. Pregunta en el ayuntamiento si el centro que le da servicio publica los animales que recoge — en su web o en sus redes — y míralo cada día.
- La REIAC tiene en su web un buscador de chips («Localizar chip»). Sirve para comprobar si un número está registrado. Hazlo hoy con el de tu perro.
- Los grupos locales de animales perdidos y encontrados de tu pueblo, tu barrio o tu provincia — ahí suele estar la gente que de verdad ha podido ver a tu perro.
- Pero no te fíes de nada de esto como prueba. Una página solo está al día si alguien la mantiene al día. Que tu perro no aparezca en internet no significa que no esté en el centro. Mira — y llama de todos modos.
Cómo encontrar tu centro de protección animal
Quien sabe qué centro trabaja para tu municipio es el ayuntamiento. Pregúntaselo hoy, por un motivo que sorprende a mucha gente.
- No todos los municipios tienen su propio centro. Un ayuntamiento puede tener uno propio, compartirlo con otros municipios o encargar el servicio a una entidad; los pueblos pequeños suelen tener solo un espacio provisional y un acuerdo con el centro de otra administración. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, los municipios pequeños comparten un centro regional en Colmenar Viejo. Tu perro, recogido en tu calle, puede acabar en otra localidad — y es allí donde hay que llamar.
- Cuenta el municipio donde se encontró el perro, no el tuyo. Si se perdió en tu pueblo y lo encontraron en el de al lado, es allí donde buscas.
- Recuperar a tu perro tiene un coste. En Madrid, por ejemplo, para llevártelo tienes que pagar todos los gastos, también los veterinarios. No es para asustarte — es para que no te sorprenda la cuenta en el mostrador.
El chip y el registro — comprueba lo que hay
- El registro de animales de compañía de tu comunidad autónoma recibe la inscripción del veterinario que pone el chip a tu perro. Quién puede consultarlo lo fija cada comunidad; en Madrid o en la Comunitat Valenciana, por ejemplo, la policía, los ayuntamientos, los veterinarios y los centros de acogida. No la persona que encuentra a tu perro en la calle.
- Los cambios de teléfono y de dirección, normalmente a través de tu veterinario. Precisamente por eso casi nadie los hace — y por eso las protectoras ven lo mismo tras cada noche de petardos y cada tormenta: el perro tiene chip, pero sus datos no llevan a ninguna parte. Llama a tu veterinario y pide que lo corrija mientras el perro está en casa. Pregunta también si en tu comunidad puedes hacerlo tú directamente.
- Si te has mudado a otra comunidad, tu perro puede seguir inscrito en el registro de la anterior. La web de la REIAC tiene un apartado para el traslado entre comunidades; pregúntale a tu veterinario.
- Si tu perro ha podido cruzar una frontera — en el Pirineo o cerca de Portugal no es nada raro —, prueba también la búsqueda internacional de chips en europetnet.org, que consulta registros de varios países; la REIAC forma parte de esa red. El registro de tu comunidad no te mostrará un perro inscrito en Francia o en Portugal, ni al revés.
El segundo día y los siguientes
- Vuelve a llamar, cada día. Por la mañana apuntaron tu pérdida; por la tarde pueden haber recibido un perro en el que alguien no se fijó hasta después de comer. Los turnos cambian y las notas se pierden.
- Amplía el círculo a los municipios vecinos. Su ayuntamiento, su centro, sus veterinarios. Al cabo de dos días, un perro puede estar fácilmente a decenas de kilómetros.
- Publica un anuncio en los grupos de animales perdidos de tu provincia. El grupo de tu ciudad o de tu barrio suele ser más rápido que los grandes grupos nacionales — en él está la gente que de verdad ha podido ver a tu perro.
- Las urgencias veterinarias de la zona. Un perro atropellado o agotado acaba ahí, no en el centro de protección animal. No hay un teléfono nacional de urgencias veterinarias, así que busca de antemano la clínica de urgencias más cercana. Y un perro herido en la calle lo atiende el servicio de urgencia de tu ayuntamiento: el número te lo dan el propio ayuntamiento o la policía local.
- Los cazadores y la gente del campo de la zona. Recorren los campos y el monte a diario y ven más que nadie.
Dónde no sirve de nada llamar
- A los bomberos. Rescatan animales en apuros, pero no buscan perros perdidos.
- A la REIAC. Conecta los registros de las comunidades, pero no tiene un teléfono para perros perdidos ni los busca.
- A la policía local en un pueblo que no la tiene. Llama en su lugar al ayuntamiento y, fuera de su horario, a la Guardia Civil.
- A un número especial por la autopista. Si el perro está en la autopista o en la autovía, llama al 112. Quédate detrás del guardarraíl y no vayas detrás de él por la calzada.
¿Has encontrado el perro de otra persona? Se llama a los mismos sitios
La otra cara de la misma situación — y aquí la ley es bastante clara.
- Si sabes de quién es, tienes que devolvérselo. Lo dice el Código Civil. Solo si sospechas maltrato o abandono no tienes que devolverlo, pero entonces debes comunicarlo enseguida a las autoridades.
- Antes de empezar a llamar, espera diez o veinte minutos en el sitio. A menudo su dueño llega corriendo y todo lo demás sobra.
- Si no sabes de quién es, llama al ayuntamiento o a la policía local. Recoger al perro es tarea suya, y el centro de protección animal le leerá el chip. Si no lo tiene, el centro se lo pondrá y lo inscribirá en cuanto llegue — desde ese momento se le puede localizar.
- No lo sueltes otra vez. La ley prohíbe dejar a un perro suelto sin vigilancia, y un perro que vuelve a la calle se aleja todavía más.
- El perro no se da a nadie enseguida. El plazo para que su dueño lo recoja lo fija cada comunidad y es corto: cinco días hábiles desde la notificación en Madrid, diez en la Comunitat Valenciana, veinte días en Cataluña. Solo después puede darse en adopción.
Qué guardar hoy en el móvil
Este es todo el sentido del artículo. Buscar números cuando tu perro corre por la carretera es el peor momento posible.
- El número del chip como nota en el móvil, y una foto de la cartilla o del pasaporte del perro.
- En qué registro está inscrito — el de tu comunidad autónoma — y cómo se le comunica una pérdida.
- El ayuntamiento y su servicio de urgencia para animales, y el centro de protección animal que le da servicio.
- La policía local o el puesto de la Guardia Civil más cercano.
- Tu veterinario y la clínica de urgencias más cercana.
- Dos fotos de tu perro, de lado y de frente, con buena luz, de cuerpo entero. No en las que sale más mono — en las que se le reconoce.
Y una cosa más, que lleva un minuto: llama a tu veterinario y comprueba qué número de teléfono figura junto a tu perro en el registro. Es lo único de toda la lista que decide si un perro encontrado vuelve a casa ese mismo día.
Cómo es con Tifik
Esta lista vale también con el collar. Lo único que cambia es cuánta parte de ella necesitas — y si llamas para encontrar a tu perro o porque ya sabes dónde está.
- Empiezas por el punto en el mapa, no por el teléfono. Pasas a seguimiento en directo y vas a por tu perro. Solo empiezas a llamar cuando hay una valla o agua entre los dos.
- Al centro lo llamas con una ubicación, no con una descripción. «A las nueve y media estaba junto a la cantera» es información con la que se puede trabajar.
- El código QR de la carcasa es para quien lo encuentre. Lo escanea con el móvil y se abre una página con el nombre del perro y un botón de «lo he encontrado» — sin lector de chip y sin aplicación. Tú recibes un mensaje y os ponéis en contacto a través de nosotros, sin que tu número se haga público.
- El collar no sustituye al chip, ni tampoco a esta lista. El chip y el registro responden a la pregunta de quién es este perro. El collar responde a dónde está este perro — y esa es la primera que nos hacemos.